Recientemente leí algo del escritor Zig Ziglar, lo cual comparto con ustedes.
Ziglar nació en Alabama en 1926, siendo el onceavo hijo de una familia de doce. Cuando tenía seis años, murieron su padre y una hermana, y su madre tuvo que criar a los once hijos restantes.
No todos nacemos con las mismas oportunidades, pero después de un tiempo, sin importar quiénes fueron nuestros padres, el lugar donde nacimos, las expectativas en nuestras comunidades, la educación, etc., llega el día en que tenemos que elegir si dejamos que el pasado sea una enseñanza o una desgracia. Algunos llegamos con discapacidades físicas o emocionales y otros sin el beneficio de una familia amorosa, lo cual se ha comprobado que es crítico para el éxito de un individuo. Aún con todo eso en nuestra contra, tenemos la responsabilidad de tomar el control y de hacer algo con nuestras vidas.
Winston Churchill, quien tenía 60 años antes de ser respetado y reconocido, inició su vida con dificultades para hablar: cesaba y tartamudeaba. Era un estudiante de bajas calificaciones que reprobó al menos un año y alguna vez fue el peor estudiante de su salón. A pesar de que su padre era un gran orador y la cabeza de la Cámara de los Lores, muchos opinaban que Winston no había heredado nada de su papá. Sin embargo, hoy en día se le considera uno de los más grandes oradores de la historia, no por su elocuencia, sino por el contenido y la sinceridad de lo que decía. Se dice que frecuentemente salvó al mundo libre con sus conferencias por radio dirigidas a los británicos cuando los nazis habían plagado la mayor parte de Europa y estaban listos para invadir Inglaterra.
Muchos de los profesores de Tomás Alva Edison pensaban que él tenía serios problemas. Soñaba despierto todo el tiempo en la escuela y hacía preguntas que aparentaban no tener ningún significado. Su mamá lo sacó de la escuela y lo educó en casa. Ahora se le reconoce como el inventor que tuvo el mayor impacto en los Estados Unidos del siglo XIX.
Clint Lewis nació con problemas de visión en Magna, Utah, y a los pocos años se quedó completamente ciego. Clint Lewis era el entrenador de luchas en la preparatoria Brockman y en el año 2000 su equipo fue invencible, liderando el campeonato. Cuando Lewis fue considerado para la posición de coach de luchas en esa preparatoria, hubo muchas críticas. La administración no podía imaginar cómo, siendo ciego, podría enseñar a los muchachos cómo luchar. Pero Lewis era un hombre optimista, invencible y muy entusiasta. Él había sido campeón estatal, así que tenía grandes conocimientos, y su optimismo y pensamiento positivo eran aún mayores. Amaba entrenar a los muchachos, y esa es una combinación ganadora en cualquier idioma.
Hay un mensaje debajo de todo esto: el estudiante problemático o el hijo que no responde a una edad temprana puede ser una estrella brillante más adelante en su vida. Esa es una de las razones por las cuales mi mamá nunca se dio por vencida con ninguno de sus hijos ni de sus nietos. Su fe, su creencia y su motivación tuvieron un gran impacto en nuestras vidas.
Los libros de récords están llenos de gente con razones para darse por vencidos desde un principio, pero que recibieron una palabra de aliento, fueron persistentes y trabajaron duro. Desarrollaron las características de la honestidad, la integridad, la fe, el amor, la lealtad, el entusiasmo, el compromiso y la responsabilidad. Incluso aprendieron a amar y a respetar a los demás, convirtiéndose en factores de cambio en las vidas de otros.
Motiva a los jóvenes a temprana edad. Después de todo, lo importante no es dónde comienzas, sino a dónde vas. Esto hará la diferencia.
Y quizá lo más importante de todo sea que no importa lo que obtengas del éxito; lo importante es en quién te conviertes al estar siendo exitoso. Seamos factores de influencia en los demás y hagámoslo anteponiendo los intereses de los otros a los nuestros.
¿Recuerdas que en el día 60 se sugirió que, a medida que te sean reveladas las leyes estratosféricas del éxito, apliques cada ley a tu propia vida? ¿Cómo las has ido aplicando? ¿Recuerdas la primera ley, la ley del valor, y la segunda, la ley de la compensación? Y ahora esta tercera ley, la ley de la influencia. Te sugiero que hagas una lista de cómo has ido aplicando estas tres leyes a tu vida diaria.
La Acción del Día
Lee tu plan de negocio para la prosperidad y las 11 cosas de tu lista de agradecimientos.
Toma un momento para pararte firmemente, con un brazo alzado hacia el cielo, con el puño cerrado, como si te estuvieras agarrando de la mano de Dios.
Repite, ya sea verbal o mentalmente:»Con Dios como mi testigo, hoy soy poderoso.»
«Hoy soy valiente.»
«Hoy soy fuerte.»
«Hoy estoy libre de miedos.»
«Hoy prospero y vivo cada momento abrazando mi verdadera naturaleza, siendo la persona que estoy destinada a ser. De hoy en adelante, esta es mi verdad.»
Coloca tu cuota de dinero del día en tu contenedor y lee la afirmación que está en él tres veces. Espera recibir algo a cambio y bendice a todos los que te rodean, incluidos los participantes de este experimento. Imagina cómo las personas que bendices prosperan y se rodean de bondad.

El Pensamiento del Día:
“Muchas personas no tienen idea de lo que pueden hacer porque siempre se les ha dicho lo que no pueden hacer. No saben lo que quieren porque no saben lo que está disponible para ellos.”
Zig-Ziglar