¿Recuerdas cómo hemos hablado de las cinco leyes estratosféricas del éxito?
En el libro Dar para recibir, los autores Bob Burg y John David Mann, a través de Pindar, piden a Joe implementar cada una de estas leyes a medida que las conoce. Ahora, te invito a reflexionar: ¿ya las has implementado tú? Revisemos cada una de ellas y, mientras lo hacemos, piensa cómo puedes aplicarlas en tu vida.

Número 1: La ley del valor

Tu verdadero valor se define por cuánto mayor es el valor que ofreces en relación al beneficio que obtienes.

A primera vista, esto puede parecer contradictorio. ¿Cómo puedes dar más valor del que aceptas en pago y aún así prosperar? Para entenderlo, es necesario distinguir entre precio y valor.

  • El precio es lo que se mide en pesos y centavos.
  • El valor es la percepción relativa del beneficio que recibe el usuario final.

Por ejemplo, si contratas a un contador que te cobra $5,000 por preparar tus declaraciones de impuestos, pero gracias a su experiencia ahorras $10,000, el contador te proporcionó un valor de $10,000 a un precio de $5,000. Tú quedas satisfecho y él obtiene su ganancia. Este es el tipo de transacción que debemos aspirar a ofrecer a nuestros clientes.

Número 2: La ley de la compensación

Tus ingresos están determinados por el número de personas a las que sirves y por la calidad del servicio que les prestas.

Esta segunda ley nos enseña que, mientras mayor sea el número de personas a las que proporciones un valor excepcional, más dinero recibirás como recompensa. Así, mientras la primera ley habla del valor, la segunda se enfoca en el alcance.

Número 3: La ley de la influencia

Tu influencia está determinada por la medida en que antepones los intereses de los demás a los tuyos.

Aunque puede sonar descabellado, en realidad es muy práctico. En igualdad de condiciones, las personas hacen negocios y promueven a quienes conocen, les agradan y en quienes confían.

No hay forma más rápida y efectiva de ganarte esa confianza que encontrando maneras de aportar valor a los demás. Pregúntate siempre:

  • ¿Cómo puedo agregar valor a esta persona?
  • ¿Cómo puedo mejorar su vida?

Número 4: La ley de la autenticidad

Lo más valioso que puedes ofrecer a los demás es a ti mismo.

Si no eres auténtico, ninguna técnica ni habilidad tendrá verdadero impacto. Cuando eres honesto contigo mismo, tus habilidades y conocimientos se multiplican exponencialmente.

Recuerda: aunque las habilidades y el conocimiento son necesarios, sin autenticidad pierdes poder. Todos tenemos algo valioso que ofrecer; confía en eso y sigue adelante en tu camino hacia la prosperidad.

Número 5: La ley de la receptividad

La clave para dar eficazmente es estar abiertos a recibir.

Pindar le dice a Joe: “Intenta exhalar continuamente sin inhalar.” Joe intenta y, tras unos segundos, se desespera. Entonces Pindar le explica que, al igual que necesitamos inhalar para vivir, debemos estar dispuestos a recibir, no solo a dar.

Dar y recibir son partes complementarias de un mismo ciclo. Así que no olvides abrirte a recibir para que puedas seguir dando.

La Acción del Día

Lee nuevamente tu plan de negocio para la prosperidad y las 11 cosas de tu lista de agradecimientos.

Tómate un momento para pararte firmemente, con un brazo alzado hacia el cielo, el puño cerrado como si te estuvieras agarrando de la mano de Dios.
Repite verbal o mentalmente:
Hoy soy poderoso.
Hoy soy valiente.
Hoy soy fuerte.
Hoy estoy libre de miedos.
Hoy prospero y vivo cada momento de este día abrazando mi verdadera naturaleza, siendo la persona que estoy destinada a ser.

Coloca tu cuota del día en el contenedor y lee la afirmación que está en él tres veces.
Imagina cómo las personas que bendices prosperan y se rodean de bienestar. Haz lo mismo contigo.

Lee las bendiciones que recibes por correo y observa cómo tus acciones están marcando una diferencia.

Finalmente, escribe las acciones concretas que tomarás para aplicar estas cinco leyes en tu vida de manera continua. ¡Atrévete a implementarlas y a prosperar!
Williamson

El Pensamiento del Día:

«Nuestro temor más profundo no es el pensar que somos inadecuados. Nuestro temor más profundo es saber que somos muy poderosos. Es nuestra luz, no nuestro lado obscuro lo que más nos asusta. Nos preguntamos, ¿Quién soy yo para creerme brillante, guapísimo, talentoso, fabuloso? Eres hijo de Dios. El empequeñecerte no le sirve al mundo. No hay nada de “iluminado” en encogerte para que la gente no se sienta insegura a tu alrededor. Fuimos creados para brillar. Nacimos para manifestar la presencia de Dios en nuestro interior. No solo en algunos de nosotros; en todos. Y en la medida que dejemos que nuestra luz brille, inconscientemente le daremos permiso a los demás de hacer lo mismo.»

~ Marianne Williamson

La Afirmación del Día:88

“Mi vida es tan buena como yo lo permito.”

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