Bien, hemos llegado al último día del experimento de la prosperidad. Como te comenté ayer, este no termina aquí; realmente, es el inicio. Ahora ya tienes herramientas para desarrollar la prosperidad en tu vida. ¡Adelante!


Hoy vas a entregar tu regalo a la persona seleccionada. Envuélvelo y escribe una nota para ella. Si puedes, comparte tus aprendizajes con esta persona, quizá obsequiándole también una copia de este resumen. Si el receptor también participó en este proceso, pídele que compartan sus experiencias y aprendizajes.


Da y recibe. Después, reflexiona sobre cómo te sientes por haber bendecido a alguien. Piensa en el bien que has hecho y disfrútalo.
A continuación, te comparto un resumen de lo que vimos en estos últimos 90 días:


El volverme una persona próspera es una prioridad en mi vida. Tengo todo el tiempo que requiero para lograrlo.


Cada vez que das para ganar, pierdes. Tu deseo por ayudar a otro a tener abundancia crea abundancia para ti. Si lo de adentro está bien, lo de afuera también estará bien. Bendecir permite que lo de adentro esté bien.


Dar a los demás, viéndolos e imaginándolos de la mejor manera posible, genera lo que deseamos. Lo que nosotros deseamos es lo que veremos o desearemos que otros tengan.


La ley de oro menciona que requerimos hacer por otros lo que deseamos que ellos hagan por nosotros. Cuando, a través de bendiciones,

imaginamos que los demás tienen el mismo amor, felicidad, paz y prosperidad que deseamos para nosotros, estamos sembrando semillas de bendiciones que germinarán y crecerán. Algunas lo harán en los jardines de los que bendecimos, y otras, en nuestros propios jardines.


Para quienes elijan seguir el camino de las bendiciones hacia la prosperidad, es importante recordar frecuentemente que el bien está presente, aun cuando no podamos verlo. Estoy listo para recibir las cosas que deseo.


Las condiciones prósperas en tu vida las creas tú, de la misma manera que has creado las demás condiciones hasta este momento. La ley del universo es la ley del abasto: hay abundancia para todos.


La esencia de esta ley es pensar en la abundancia, verla, sentirla, creer en ella. No permitas que pensamientos limitantes entren en tu mente. No existe ningún deseo para el cual no haya satisfacción en abundancia. Si lo puedes visualizar en tu mente, lo puedes obtener en tu vida diaria.


Una bendición es un acto de fe, una afirmación de lo bueno, dicha frente a la adversidad. Es el deseo de aferrarse a lo invisible mientras te sostienes en la sombra de lo que aparenta ser.


La prosperidad no es algo para lo que trabajamos; es algo que dejamos entrar en nuestras vidas. Está parada afuera de la puerta de nuestra conciencia y toca gentilmente. No entrará sin que la dejemos entrar. Sin embargo, nuestra labor no es tan solo reconocer ese golpe en la puerta, sino soltar las cenizas de la limitación a las que hemos estado atados por tanto tiempo.

Los cinco pasos del camino de las bendiciones:

  1. Respira: Inhala y exhala profundamente para liberar toda tensión que puedas tener. Mientras inhalas, repite mentalmente: «Estoy lleno de bendiciones». Al exhalar, repite: «Bendigo el mundo en el que vivo».
  2. Mira y escucha: Observa y escucha lo que tu ser interno está tratando de decirte.
  3. Eleva tu pensamiento: No importa lo que te digan tus emociones o sentimientos. Tienes la capacidad de entrar en tu «elevador mental» y subir tu estado mental.
  4. Entra en disposición: Está dispuesto a dejar que tu deseo o nueva manera de pensar se conviertan en tu realidad. También está dispuesto a perdonar pensamientos equivocados y amar incondicionalmente a todo y todos los involucrados.
  5. Da las gracias: No esperes a que la bendición o el deseo se cumplan para expresar gratitud. La gratitud conecta lo que deseamos con lo que recibimos, permitiendo que fluya rápidamente hacia nuestras vidas.

Usa este proceso para bendecirte, bendecir a otros y elevar tus emociones cuando sientas que estás en baja vibración.

Haz una lista de gratitud:

Haz una lista de diez cosas por las cuales estás increíblemente agradecido. Estas deben ser cosas que:

  1. Han hecho una gran diferencia en tu vida.
  2. Te hacen sentir felicidad, paz y amor.
  3. Te convencen de que vale la pena vivir esta vida.

Coloca esta lista junto a tu plan de negocio para la prosperidad y léela a diario. Puedes agregarle cosas o hacerle cambios, pero asegúrate de que siempre contenga al menos diez elementos.

Técnica de liberación emocional:

La técnica de liberación emocional (EFT, por sus siglas en inglés) es una herramienta poderosa que puedes usar para liberar cualquier pensamiento o emoción que bloquee tu camino hacia la prosperidad. Sigue estos pasos:

  1. Identifica el pensamiento o emoción que deseas liberar. Puede ser miedo, enojo, resentimiento, duda, entre otros.
  2. Califica la intensidad de ese pensamiento o emoción en una escala del 1 al 10.
  3. Repite en voz alta: «Aunque tengo [nombra el pensamiento o emoción], me acepto completa y profundamente». Hazlo mientras das pequeños toques con tus dedos en los puntos de acupresión:
    • Lado externo de la mano (canto de la mano).
    • Parte superior de la cabeza.
    • Ceja (al inicio, cerca del puente de la nariz).
    • Lado externo del ojo.
    • Debajo del ojo.
    • Debajo de la nariz.
    • Barbilla.
    • Clavícula.
    • Debajo del brazo (aproximadamente a la altura del pecho).
  4. Después de varias rondas, vuelve a calificar la intensidad del pensamiento o emoción. Continúa el proceso hasta que esa intensidad disminuya significativamente o desaparezca.

Esta técnica es especialmente útil cuando te enfrentas a bloqueos emocionales que dificultan tu enfoque en la prosperidad.

Prácticas de visualización:

La visualización es una herramienta fundamental para manifestar prosperidad en tu vida. Al visualizar, estás entrenando a tu mente y corazón para creer que ya tienes aquello que deseas. Sigue estos pasos para practicarla:

  1. Siéntate en un lugar tranquilo donde no te interrumpan. Respira profundamente varias veces hasta que te sientas relajado.
  2. Imagina con la mayor claridad posible lo que deseas. Incluye detalles como colores, sonidos, texturas, olores y emociones. Por ejemplo, si visualizas una casa, imagínate caminando por sus habitaciones, sintiendo la calidez del hogar y disfrutando de cada rincón.
  3. Siente gratitud como si ya lo tuvieras en tu vida. Repite mentalmente: «Gracias porque esto ya es mío».
  4. Dedica al menos 5 minutos diarios a esta práctica, preferiblemente en la mañana o antes de dormir.

La clave es que te emociones y te sientas lleno de alegría mientras visualizas. Recuerda que la mente no distingue entre lo imaginado y lo real; por lo tanto, al visualizar, estás moldeando tu realidad.

Crea un plan de negocios para la prosperidad:

Para traer prosperidad a tu vida de manera intencional, necesitas un plan claro. Esto incluye:

  • Objetivos específicos: Define lo que deseas lograr. Por ejemplo, aumentar tus ingresos, mejorar tus relaciones o vivir en paz. Sé lo más específico posible.
  • Acciones diarias: Establece pequeñas acciones que realizarás cada día para acercarte a tus metas.
  • Visualización y gratitud: Incluye estas prácticas como parte de tu rutina diaria.
  • Revisión y ajuste: Revisa tu plan cada semana. Haz ajustes según sea necesario, pero siempre mantén el enfoque en tus metas.

Este plan actúa como un mapa para alcanzar tus sueños. Tener claridad y enfoque es esencial para que el universo pueda responder a tus deseos.

El dinero no está hecho de energía; el dinero es energía, energía pura que responde a nuestros pensamientos. El único valor que el dinero tiene es el que le asignamos. Siempre está presente, como todo lo que podríamos requerir, simplemente esperando en forma de energía, listo para responder a nuestras órdenes. Vendrá o se irá dependiendo de nuestra atención. Pon atención a las coincidencias que ocurren en tu vida. Cuando observes una, escríbela, agradécele y, sobre todo, celébrala. Es una señal clara y sagrada de que tu deseo viene en camino.

El mayor regalo que le puedes dar a alguien es tu alegría, tu gusto por la vida, tu entusiasmo y tu exuberancia. Y el peor servicio que le puedes dar a alguien que está en un nivel de vibración bajo es bajar tu propia vibración para igualarlos. Así como dos negativos no hacen un positivo, dos bajones no generan un levantón. Nunca.

En un cuadernito de notas o en un archivo de Excel, divide las páginas en cinco columnas y pon un título a cada columna para recordar la información de forma sencilla. Para simplificarlo, redondea los gastos siempre hacia arriba. Por ejemplo, un gasto de 140.25 se redondea a 141.
Aquí están las columnas que debes agregar:

  • Fecha del gasto.
  • Monto gastado.
  • Monto recibido.
  • Diezmo.
  • Total de la energía del dinero.

Bajo el título de «Fecha», coloca la fecha en que estás realizando el gasto. En la siguiente columna, escribe el monto gastado. Después, bajo «Monto recibido», anota la cantidad que esperas recibir; es decir, el monto que gastas multiplicado por 10. A continuación, coloca el 10% del monto recibido en la columna de «Diezmo». Quizás no estés familiarizado con la idea del diezmo y quieras omitir esta columna, pero recuerda que este experimento se basa en el dar. Si esperas que se te regrese todo lo que gastas multiplicado por 10, lo menos que puedes hacer es regresar una décima parte. En la columna final, suma las cantidades de las tres columnas anteriores, y ese será el total de la energía del dinero que gastas en una transacción en particular.


El dinero, como todo, es energía y se utiliza como un medio comúnmente aceptado para intercambiar una forma de energía por otra. Este cuadernito o archivo te ayuda a recordar que vives en un mundo energético que controlas con tus pensamientos, sentimientos y creencias. Por eso, vale la pena el esfuerzo.

Las cinco leyes estratosféricas del éxito

  1. La ley del valor: Tu verdadero valor está determinado por cuánto más das en comparación con lo que recibes.
  2. La ley de la compensación: Tu ingreso está determinado por la cantidad de gente a la que sirves y por la calidad de tu servicio.
  3. La ley de la influencia: Tu influencia está determinada por qué tan abundantemente colocas los intereses de otros antes que los tuyos.
  4. La ley de la autenticidad: El regalo más valioso que tienes para ofrecer eres tú mismo.
  5. La ley de la receptividad: La clave para dar efectivamente es estar abierto a recibir.

Hoy, pregúntate: ¿qué creencias limitantes mantienes alrededor del dinero y de quienes lo poseen? Escribe esas creencias tal como lleguen a tu mente en un papel. Luego, arrúgalo, colócalo sobre una superficie segura contra fuego y, en un lugar bien ventilado, quémalo con un cerillo o encendedor. Observa cómo el humo sube y se desvanece en la atmósfera, llevándose tus creencias a la nada. Mira cómo el papel se convierte en ceniza mientras visualizas la transformación de esas creencias. Mentalmente, bendícelas y suéltalas. Cuando notes pensamientos limitantes, usa este ritual para liberarte de ellos.


Cuando cambias tu percepción de tu circunstancia actual, tu circunstancia cambia. Mientras sigas viéndola como algo negativo, no cambiará. Cuando te sientas frustrado o temeroso, inhala profundamente, aléjate de esas emociones por un momento y recuérdate que las carencias son una ilusión. Tú ya decidiste eliminarlas de tu vida.


Desarrollar el hábito de dar, libre y alegremente, es una de las mejores maneras de elevar tu vibración. Da lo que puedas y tan frecuentemente como puedas.

Continúa desarrollando nuevas ideas para fortalecer los hábitos de abundancia que has creado. Siempre hay nuevas maneras de conectar con la prosperidad y de compartir lo aprendido con otros.

Recuerda que este no es un final, sino un comienzo. El camino de la prosperidad es una práctica continua que requiere dedicación y compromiso, pero los frutos que cosecharás serán más grandes de lo que puedas imaginar. Cada paso que das te acerca más a la vida que deseas, llena de propósito, gratitud y plenitud.

Reflexión final

A medida que concluyes este ejercicio, dedica un momento a reflexionar sobre cómo ha cambiado tu perspectiva acerca del dinero, la prosperidad y tus propias capacidades. Piensa en los momentos más significativos que experimentaste durante este proceso, en los aprendizajes más valiosos que obtuviste y en cómo has empezado a integrar esos aprendizajes en tu vida diaria.

No olvides que tienes el poder de crear una vida llena de abundancia. Este poder proviene de tus pensamientos, tus creencias, tus emociones y tus acciones. Cuando eliges conscientemente alinearte con la energía de la prosperidad, atraes hacia ti todo lo que necesitas para vivir plenamente.

Confía en que todo lo que necesitas ya está dentro de ti y que el universo está trabajando a tu favor. Sé paciente, constante y abierto a recibir.

Te felicito por haber llegado hasta aquí. Este es el inicio de una vida llena de amor, paz y prosperidad. ¡Sigue adelante con confianza y entusiasmo!

Compromiso con el futuro

Comprométete a continuar el trabajo que has iniciado. Tal vez decidas repetir este programa de 90 días o diseñar tu propio plan para seguir explorando y expandiendo tu relación con la prosperidad. Lo importante es que sigas avanzando y nunca dejes de creer en tu capacidad de transformar tu vida.

Con cada día que pasa, reafirma tu intención de ser una bendición para el mundo y de permitir que las bendiciones fluyan hacia ti. Cada acto de gratitud, generosidad y amor fortalece la conexión entre tú y la abundancia universal.

Palabras de cierre

Hoy es un nuevo día lleno de posibilidades. Cada momento es una oportunidad para crear, dar y recibir. Agradece lo que tienes, celebra lo que has logrado y sigue adelante con confianza y entusiasmo. Recuerda que estás rodeado de un universo lleno de amor y prosperidad, siempre dispuesto a apoyarte en tu camino.

Gracias por embarcarte en este viaje hacia la prosperidad. Que cada paso que des esté lleno de luz, amor y abundancia. ¡Bendiciones infinitas para ti y para todos los que te rodean!

La Afirmación del Día: 90

«Hoy soy Próspero, Hoy soy una bendición para el mundo, Hoy doy y recibo»

Copyright 2008 por Kate Nowak y Live More Abundantly Productions. Traducción por Elizabeth Ann Macari Pasqualino.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *