Si vamos a lograr el nivel de prosperidad que soñamos, algo que siempre debemos recordar es que la vida es, sobre todo, un asunto de elección. Aunque quizás no siempre podamos elegir nuestras experiencias, sí podemos elegir, de manera consciente, nuestra reacción ante ellas. Es a través de estas reacciones como diseñamos nuestras vidas.
Claro, la mayoría de nosotros no sabe lo importantes que son nuestras decisiones, especialmente cuando nuestras vidas se encuentran en caos. Cuando tenemos problemas, es difícil ver más allá de ellos. Cuando el mundo parece desmoronarse a nuestros pies y sentimos que la única reacción posible es desmoronarnos también, la idea de que podemos cambiar las circunstancias por elección parece absurda.
Pero la verdad permanece: siempre podemos elegir, y siempre estamos eligiendo. Incluso cuando creemos no tener otra alternativa, estamos decidiendo. Al optar por no tomar el control de la situación, nos encadenamos a la creencia de que no hay opciones disponibles. Esto drena nuestra energía y nos convierte en cautivos de nuestra propia prisión mental.
La buena noticia es que hay salida. Podemos escapar. Tenemos las llaves necesarias para liberarnos de estas prisiones autoimpuestas. Incluso en los momentos de mayor estrés y descontrol, podemos elegir el camino hacia la libertad.
No podemos cambiar algo si enfocamos toda nuestra atención en ello. Como dice Ken Makin: «Es como tratar de manejar hacia adelante viendo por el espejo retrovisor». No llegamos a ningún lugar en la vida viendo los problemas pasados o presentes; llegamos mirando hacia dónde vamos. Ahora más que nunca, mientras nos acercamos a la mitad de este experimento, es vital que sigas viendo hacia adelante. Es una elección consciente que debes repetir de aquí en adelante.
Hace unos años, una mujer regresaba de un viaje de negocios en Nuevo México y quedó atrapada en una tormenta de nieve en el oeste de Texas. Los días previos habían sido cálidos y agradables, por lo que no llevaba abrigo, sombrero ni guantes. Vivía en una zona donde los inviernos no eran extremos, así que tampoco estaba preparada para las carreteras resbalosas.
Ansiosa por llegar a casa, decidió no detenerse en un hotel y continuar manejando, esperando salir de la tormenta al avanzar hacia el este. El sentido común le decía que debía quedarse en las carreteras principales, pero el miedo la impulsó a escuchar a dos hombres en una gasolinera que le sugirieron tomar un camino rural hacia el sur.
Una hora después, estaba en una carretera solitaria, sin autos ni casas a la vista, mientras la tormenta empeoraba. Su miedo crecía con cada latido de su corazón. Pensó en regresar, pero la carretera cubierta de nieve la hacía temer resbalar y quedar atrapada. La única opción era seguir adelante.
Mientras manejaba, notó que sus manos dolían por sujetar el volante con tanta fuerza. Decidió relajarse, poner música y cantar. Poco a poco, comenzó a notar la belleza del paisaje cubierto de nieve. Dio gracias a Dios por permitirle ser testigo de tal maravilla. En lugar de un viaje aterrador, eligió verlo como una aventura.
Nada había cambiado, excepto su percepción. Las circunstancias seguían siendo las mismas, pero ella decidió enfocarse en lo hermoso del momento.
Negarnos a enfocarnos en los problemas no significa ignorarlos, sino elegir elevarnos por encima de ellos. Al enfocarnos en algo mejor, hermoso y verdadero, incrementamos nuestra conciencia y reestructuramos nuestra experiencia.
Las tormentas de la vida son inevitables, pero no hay razón para temer. Podemos fluir con la situación manteniendo nuestros pensamientos en un terreno mental superior. Solo necesitamos avanzar, bendecir la situación en lugar de estresarnos y confiar en que nuestro destino está más allá de la tormenta.
No importa lo que esté sucediendo en tu vida ahora mismo: aferrarte al miedo no lo cambiará. Ríndete, elige lo que prefieres vivir y deja que tus pensamientos te guíen hacia ello. Canta, ríe, juega y encuentra la belleza escondida en el viaje. Al hacerlo, pronto estarás viviendo con alegría.
Una vida mejor se crea eligiendo una cosa a la vez, y esas elecciones son tuyas.
La Acción del Día:
lee tu plan de negocio para la prosperidad y las 11 cosas de tu lista de agradecimientos
coloca tu cuota de dinero del día de hoy en tu contenedor y lee la afirmación que está en el contenedor tres veces
espera recibir algo en regreso
bendice a todos los que están a tu alrededor incluyendo a los otros participantes en este experimento imagina como aquellos a quienes bendices prosperan y se rodean del bien entonces bendice te a ti mismo e imagina lo mismo puedes continuar bendiciendo a la persona o personas en tu lista de bendiciones

El Pensamiento del Día:
«A largo plazo, le damos forma a nuestras vidas, nos damos forma a nosotros. El proceso nunca termina, hasta que morimos. Y lo que elegimos al final es nuestra propia responsabilidad.»
-Eleanor Roosevelt