¿Te gustaría descubrir una forma sencilla de siempre dar el mayor valor en todo lo que haces? Es muy fácil. Todo lo que tienes que hacer con cada producto que vendas, servicio que ofrezcas, idea que compartas o trabajo que realices es ponerte en los zapatos del receptor y hacerte esta única pregunta: «Si yo estuviera recibiendo esto, ¿me agradaría?»
Así de simple. Para garantizar que siempre das más valor del que recibes en pago, vive honestamente con la regla de oro:
- Trata a los demás como quisieras ser tratado.
- Sirve a los demás como quieres que te sirvan a ti.
- Respeta a los demás como quieres ser respetado.
- Bendice a los demás de la manera en que quieres ser bendecido.
- Ama a los demás como deseas ser amado.
Cuando te pidan algo, da más de lo que esperan. Si te piden caminar un kilómetro, camina más. Haz lo mejor que puedas, sé lo mejor que puedas y da lo mejor que puedas con lo que tienes ahora mismo. Mientras haces esto, se te dará más para que puedas hacer más, ser más y dar más. Así funciona el universo, y vivirás alineado con la primera ley estratosférica del éxito. ¿Ves? Te dije que era fácil.
La Acción del Día:
Lee tu plan de negocio para la prosperidad y las 11 cosas de tu lista de agradecimientos.
Toma un momento para pararte firmemente, con un brazo alzado hacia el cielo, con el puño cerrado, como si te estuvieras agarrando de la mano de Dios. Repite, ya sea verbal o mentalmente:
«Con Dios como mi testigo, hoy soy poderoso.»
«Hoy soy valiente.»
«Hoy soy fuerte.»
«Hoy estoy libre de miedos.»
«Hoy prospero y vivo cada momento abrazando mi verdadera naturaleza, siendo la persona que estoy destinada a ser. De hoy en adelante, esta es mi verdad.»
Coloca tu cuota de dinero del día en tu contenedor y lee la afirmación que está en él tres veces. Espera recibir algo a cambio y bendice a todos los que te rodean, incluidos los participantes de este experimento. Imagina cómo las personas que bendices prosperan y se rodean de bondad.

El Pensamiento del Día:
La primera pregunta que deberías hacerte es: «¿Sirve y agrega valor a los demás?»
Si la respuesta es sí, entonces puedes preguntar: «¿Genera ingresos?»
-Ernesto, de Dar para Recibir, por Bob Burg y John David Mann