Quizá recuerdes la película de 1993 Groundhog Day (El día de la marmota), una comedia deliciosa acerca de un odioso meteorólogo que es asignado para cubrir la celebración del Día de la Marmota en Punxsutawney, Pennsylvania. Después de reportar que la marmota salió de su guarida, el meteorólogo Phil Connors, interpretado por el actor Bill Murray, no solo se encuentra atrapado en Punxsutawney debido a una nevada que no predijo correctamente, sino que también se encuentra atrapado en el mismo día una y otra vez. Cada mañana despierta reviviendo exactamente lo mismo, forzado a enfrentarse a su monotonía día tras día.


El pueblo no cambia. La gente no cambia. Pero, a lo largo de la película, el que sí cambia es Phil. Sin tener el control de sus circunstancias externas, eventualmente descubre que no tiene otra opción más que cambiarse a sí mismo. Aclamada como una de las películas más espirituales de todos los tiempos, El día de la marmota presenta una reflexión cómica sobre cómo los humanos, con frecuencia, nos atoramos en nuestro propio circuito de vida, repitiendo las mismas acciones y comportamientos día tras día.


Llena de grandes lecciones espirituales y filosóficas, la película dramatiza de manera brillante cómo el cambio real viene desde adentro. Aunque frecuentemente nos aferramos a lo externo en busca de felicidad, El día de la marmota nos muestra con gentileza que depende de cada individuo liberarse de los límites negativos para crear su propia felicidad. En la película, un Phil amargado se ve forzado a encontrar significado y propósito en su vida; es la única forma de salir del ciclo. A lo largo de la trama, los espectadores observan cómo la vida de Phil cambia al modificar una actitud o comportamiento cada día. Con cada cambio, ocurre una transformación. No es su vida la que cambia, sino su perspectiva de ella.


Lo que la película nos recuerda de manera hermosa es que todos podemos hacer lo mismo. Cada uno de nosotros tiene dentro de sí la capacidad de cambiar sus propias perspectivas, de tal manera que hasta el día más cruel y miserable puede convertirse en uno lleno de alegría y magia. Nuestra habilidad para cambiar nuestra perspectiva, con solo desearlo, es uno de los regalos más grandes que nos ha sido dado. Es la llave fundamental para vivir todas las abundantes bendiciones que la vida ofrece.


Desafortunadamente, muchos de nosotros vivimos en piloto automático, reviviendo cada día en nuestras mentes una y otra vez. No nos damos cuenta de que tenemos otras opciones. Cargamos con los mismos pensamientos, emociones, rencores, preocupaciones y ansiedades hacia el siguiente día. A diferencia de Phil Connors, no estamos atrapados en un circuito de tiempo, sino en uno mental, que nos mantiene atados a viejos patrones de pensamiento y acción, algunos de los cuales datan de nuestra infancia.


Lo extraordinario de un circuito mental es que solo necesitamos cambiar nuestra forma de pensar para liberarnos, y esto es mucho más fácil de lo que imaginamos. Comienza poniendo atención a tus procesos de pensamiento. Monitorea lo que estás pensando y sintiendo a lo largo del día, dándote cuenta de tus patrones de pensamiento y sentimiento dominantes. Una vez que eres consciente, puedes empezar a experimentar reemplazando pensamientos y emociones negativos con aquellos que te hacen sentir mejor acerca de ti y de tu mundo. Al cambiar tu manera de pensar y sentir, verás el mundo totalmente diferente. El mundo no cambiará, pero tú sí, y eso es lo que importa.


Phil Connors descubre que cada día nos da la oportunidad de probar nuevos comportamientos, medir los resultados y evaluarlos. Nosotros quizá no volvemos al mismo día una y otra vez como Phil, pero vivimos nuestra vida en días tan similares que somos literalmente un laboratorio andante.

En este laboratorio podemos experimentar, ajustar y jugar con nuestros pensamientos, emociones y sentimientos hasta que se sientan bien. Al hacerlo, los cambios que nos llevan a una vida próspera y feliz suceden sin esfuerzo, y la vida se convierte en la película mágica que deseamos que sea.


Nota de Kate: Si tienes la oportunidad, te pido que busques, pidas prestada o compres y veas la película El día de la marmota. Si realmente quieres cambiar tu vida, sigue el ejemplo de Phil y cambia tu forma de ver el mundo. Es, en realidad, la forma más rápida, fácil y eficiente de transformar tu vida.

La Acción del Día

Lee tu plan de negocio para la prosperidad y las 11 cosas de tu lista de agradecimientos.

Toma un momento para pararte firmemente, con un brazo alzado hacia el cielo y el puño firme, como si te estuvieras agarrando de la mano de Dios. Repite:
“Con Dios como mi testigo, hoy soy poderoso. Hoy soy valiente. Hoy soy fuerte. Hoy estoy libre de miedos. Hoy prospero y vivo cada momento de este día abrazando mi verdadera naturaleza, siendo la persona que estoy destinada a ser. De hoy en adelante, esta es mi verdad.”

Coloca tu cuota de dinero del día en tu contenedor y lee la afirmación que está en él tres veces.
Espera recibir algo a cambio. Bendice a todos los que están a tu alrededor, incluyendo a los participantes en este experimento.

Imagina cómo aquellos a quienes bendices prosperan y se rodean de bien, y luego bendícelos nuevamente.

Lee todas las bendiciones que llegan por correo electrónico. Tus bendiciones están haciendo una diferencia, y leer las respuestas te dará la oportunidad de verlo por ti mismo.
Atrapado en el Tiempo

El Pensamiento del Día:

“Despertando de nuevo

A lo mismo

A las mismas viejas canciones

Al mismo viejo dolor.”

De la canción “Groundhog Days” Letra por Nick Jones

La Afirmación del Día75

“Todos los días de todas las formas estoy mejor y mejor”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *