La cuarta ley estratosférica del éxito es la Ley de la Autenticidad: lo más valioso que puedes darle a los demás es a ti mismo.


Regresando al libro Dar para Recibir, Píndar decide llevar a Joe a escuchar a una oradora llamada Debra en un simposio de ventas. Bob Burg y John David Mann nos explican esta cuarta ley del éxito de la siguiente manera.


A pesar de tener 42 años, Debra se encontró soltera de repente y con tres hijos a los que alimentar. Nunca había trabajado en su vida. Como madre de tiempo completo, esposa y ama de casa en un ajetreado hogar, había combinado docenas de habilidades y dedicado muchas horas a llevar su casa. Sin embargo, en todos los lugares donde pedía trabajo, dijo al público: “Me decían que era demasiado mayor y que carecía de preparación.”
Debra carecía de experiencia laboral por haber sido ama de casa. Se pasó meses intentando conseguir una licencia de bienes raíces. Aprendía rápido y pasó todos sus exámenes con las mejores calificaciones; era una experta. Pero, al cabo de un año, no había vendido una sola casa. Entonces, continuó diciendo:


Aquel jueves cumplí 43 años. Para ese cumpleaños, mi mejor amiga me compró una entrada a este simposio de ventas. Ese año, el orador principal habló sobre la importancia de añadir valor a lo que uno vende. ‘Da lo mismo lo que vendan’, nos dijo. ‘Sea lo que sea, podrán tener éxito si le añaden valor. Si necesitan dinero, añadan valor. Y si necesitan mucho dinero, añadan mucho valor.’


¿Qué valor podía yo añadirle a un listado de inmuebles? Aquel día aprendí algo: yo no podía añadir otra cosa que a mí misma. Lo que he venido a venderles es a ustedes mismos. Recuerden esto: independientemente de su formación, de sus dones o del área profesional en la que se desenvuelvan, ustedes son el artículo más preciado. Ustedes mismos son el máximo don que pueden compartir con otros.


Lo más importante es quiénes son ustedes. Todo empieza con ustedes. Mientras sigan intentando ser alguien que no son, representando un papel o adoptando una conducta que alguien les ha enseñado, no tendrán ninguna posibilidad real de alcanzar a otras personas. Ustedes mismos son lo más valioso que pueden darles a otros.


Mira lo que nos dice: “Mientras sigas intentando ser alguien que no eres…”
Hemos trabajado para descubrir quiénes somos y qué queremos. Los conocimientos son importantes, pero conocernos a nosotros mismos es aún más importante. Pregúntate: ¿quién soy en realidad y qué puedo dar de mí a los demás?


Mira tu vida: ¿se siente auténtica? ¿Sientes que lo que haces está alineado con quién eres? ¿Es algo natural o tienes que ponerte una máscara?
Prueba esto: revisa lo que haces y haz una lista de las cosas que realmente se alinean con quién eres y con lo que te inspira. ¿Hay alguna manera de incrementar estas actividades? Ahora, haz una lista de las cosas que no se alinean con quién tú eres. ¿Hay alguna manera de eliminar o reducir estas cosas?


Tu carrera no está estática; todo tiene el potencial de moverse, de cambiar. A veces, con cambios radicales. Otras, con refinamientos continuos. Entre más sepas lo que se alinea con quién tú eres y lo que no, tendrás más potencial para dirigir tu carrera en una dirección que te inspire y motive.


Esto nos lo refuerza Marianne Williamson cuando dice: “Al dejar que nuestra propia luz brille, inconscientemente le damos permiso a los demás para que hagan lo mismo.”


¿Has estado cerca de alguien que está tan entusiasmado con lo que hace que te contagia? Como lo he dicho antes, mi definición de pasión es la energía que surge al poner más de ti en lo que haces. Cuando basas lo que haces en quién eres de verdad, en lugar de ser quien no eres, es una experiencia energética. Y esa energía impacta a las personas a tu alrededor.


Cómo vives tu vida, lo que eliges y la dirección que tomas tienen un efecto profundo en el mundo que te rodea. Si piensas en el mundo como una gran obra de arte de energía, presentarte auténticamente te da acceso a una paleta de colores que te permite agregar salpicones de colores vibrantes o tonos más sutiles, si ese es tu estilo.


No lo olvides: lo más valioso que puedes darle a los demás es a ti mismo.

La Acción del Día

Lee tu plan de negocio para la prosperidad y las 11 cosas de tu lista de agradecimientos.

Toma un momento para pararte firmemente con un brazo alzado hacia el cielo, el puño firme, como si te estuvieras agarrando de la mano de Dios.
Ahora, ya sea verbal o mentalmente, repite:Con Dios como mi testigo, hoy soy poderoso.
Hoy soy valiente.
Hoy soy fuerte.
Hoy estoy libre de miedos.
Hoy prospero y vivo cada momento de este día abrazando mi verdadera naturaleza, siendo la persona que estoy destinada a ser. De hoy en adelante, esta es mi verdad.

Coloca tu cuota de dinero del día de hoy en tu contenedor y lee la afirmación que está en el contenedor tres veces. Espera recibir algo en regreso. Bendice a todos los que están a tu alrededor, incluyendo a los demás participantes de este experimento. Imagina cómo aquellos a quienes bendices prosperan y se rodean del bien. Entonces, bendícelos.

Puedes continuar bendiciendo a la persona o personas en tu lista de bendiciones. Lee todas las bendiciones que llegan por correo electrónico. Tus bendiciones están marcando una diferencia. Leer las respuestas te dará la oportunidad de verlo por ti mismo.
Séneca Prosperidad

El Pensamiento del Día:

“El mundo se compone de los que dan y los que reciben. Quizá los que reciben comen mejor, pero los que dan duermen mejor”.

Séneca

La Afirmación del Día75

“Me gano la vida con lo que recibo, pero hago mi vida con lo que doy.”

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