Siempre es buen momento para tener un recuerdo agradecido. Son muchas las personas que, a lo largo del tiempo, han dejado su huella en ti, y muchas las experiencias que puedes rememorar. Nombres y momentos quizá vengan a tu mente: algunos de ellos te habrán lanzado a una aventura para despertar tu yo dormido, conseguir aquello que parecía imposible, cambiar, crecer y madurar.
Es motivo de gratitud el haber podido experimentar a Dios, creer en la vida y en tu capacidad de encuentro, y descubrir que alguien te ayudó a sacar lo mejor de ti mismo. Agradece a aquellos que, desde su manera de ser, te han ayudado a ser más humano, más sencillo y más sensible a las cosas divinas. Agradece a quien supo escucharte con comprensión, a aquellos con quienes compartiste ratos de juego, y a quienes te ayudaron a descubrir tu riqueza interior.
Da las gracias a quien, con su bondad, te hizo ser más sencillo, a quien te corrigió con cariño y te hizo avanzar en tu camino, y a quien, con su incansable vida, te inspiró a luchar. Agradece a quien esperó siempre lo mejor de ti, a quien te exigió para ayudarte a crecer, y a quien te hace sentir importante al necesitarte. Recuerda a quien, aun estando lejos, se sintió cerca, a quien, con su desacuerdo, te ayudó a descubrir tu verdad, y a quien sabes que te quiere y siempre te espera.
Agradece a quien te anima a ver lo positivo, a quien te quiere tal como eres mientras te motiva a crecer, y a quien, con su necesidad de ti, te hizo sentir único. Agradece a aquellos que, con su experiencia espiritual, te ayudaron a conocer a Dios.
El agradecimiento es uno de los grandes secretos para obtener abundancia. Junto con la bendición, son los pilares fundamentales de las experiencias de vida agradables, abundantes y prósperas. Cuando agradeces lo que tienes, le das valor y tomas conciencia de la prosperidad que ya existe en tu vida. Este sentimiento de gratitud y plenitud atrae aún más abundancia a tu vida. Además, mientras te ocupas de agradecer, no pierdes tiempo en pensamientos negativos, y los problemas y preocupaciones tienden a alejarse de ti, permitiendo que la prosperidad llegue.
Recuerda esta frase: «¿Está preocupado porque tiene problemas de dinero o tiene problemas de dinero porque está preocupado?» La gratitud te ayuda a romper ese ciclo.
La Acción del Día
Lee tu plan de negocio para la prosperidad y las 11 cosas de tu lista de agradecimientos. Recuerda que estos agradecimientos incluyen lo que deseas que se manifieste en tu vida.
Tómate un momento para pararte firme, con un brazo alzado hacia el cielo, con el puño cerrado como si te estuvieras agarrando de la mano de Dios. Verbal o mentalmente, repite:«Con Dios como mi testigo, hoy soy poderoso, hoy soy valiente, hoy soy fuerte, hoy estoy libre de miedos. Hoy prospero y vivo cada momento de este día abrazando mi verdadera naturaleza, siendo la persona que estoy destinada a ser. De hoy en adelante, esta es mi verdad.»
Coloca tu cuota de dinero del día en tu contenedor y lee la afirmación escrita en él tres veces.
Espera recibir algo a cambio. Bendice a todos los que te rodean, incluyendo a otros participantes en este experimento. Imagina cómo las personas a quienes bendices prosperan y se rodean de bondad. Continúa bendiciendo a quienes están en tu lista de bendiciones.
Lee todas las bendiciones que recibas por correo electrónico o en mensajes. Estas respuestas son prueba de que tus bendiciones están marcando una diferencia. Al leerlas, verás por ti mismo el impacto positivo que generas.

El Pensamiento del Día:
«Cuando te mueras, no se te permitirá llevar contigo nada de lo que hayas acumulado, sin embargo podrás llevarte todo lo que diste»
El Padre Menapace